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 | Electrica |
Se que estas buscando esta noche sandungueo...
(Sangundeo)
(El capitan W con los hermanos _)
Lo dice tu mirada que pide fueteo...
(Esto es otra cosa pa')
Nada la detiene, siente deseo...
(W con Yandel)
Bailando reggaeton llamado perreo...
(Gadiel)
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu eres electrica,
Desde pequeña se desempeña
Con su amigas habla en contraseña
Dale trigueña, que tu jevo es una leña
Pegate el trago y enseña..
Y en su pelo gel..
La ropa de chanel
Yo te voy a envolver
Dale suavitel ,que yo te invito un coctel
Yandel, W to el mundo a ???...
Se que estas buscando esta noche sandungueo...
Lo dice tu mirada que pide fueteo...
Nada la detiene, siente deseo...
Bailando reggaeton llamado perreo...
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Se pasa con sus amigas pasando el rato
Pelando al gato,
Nena suave por el dia en fin
Mami que estamos los capos, y esta noche te atrapo
Yo pongo la musica que te pone grave
Estas electrica y tu lo sabes
De tu combi yo tengo la clave
Y ando en la nave con los matatanes
Jah!
Se que estas buscando esta noche sandungueo...
(Oye dejate llevar por Yandel)
Lo dice tu mirada que pide fueteo...
Nada la detiene, siente deseo...
Bailando reggaeton llamado perreo...
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
Tu estas electrica...
(Yo soy electrica, Aja)
Ven demuéstrame tu técnica
W "El sobreviviente" y Yandel
Urba y Monserrate!
WY Records!
El equipo de estrellas
El equipo que tu sueñas estar...
Oye papi conformate con la banqueta..
W con Yandel!
Oye papi pal suelo y haste 100 lagartijas...
Tu eres un simple soldado ok!
Jah!
Con calma bobo
Chico nosotros ya no hacemos fila
Jah!
 | Canciones |
Artista: Rosana Arbelo
Album: Lunas Rotas
Canción: Lunas rotas
Te doy lo que soy y lo que tengo
Un jardín en flor en pleno invierno
Unas manos vacís si no están en tu cuerpo
Una boca sombrí sin la tuya y la mía....sumergida en besos
Pero no me pidas que te dé la luna
Porque no la tengo cuando estoy a oscuras
Quitársela al cielo no tiene perdón
Y no te amo menos si te digo no
No te doy la luna llena porque es la eterna rosa
Que regalan los amantes con el aire de la boca
Y si el amor se nos rompe porque el amor se equivoca
El mundo amanecería repleto de lunas rotas
Te doy lo que soy y lo que siento
Un océano azul en un desierto
Unas alas que vuelan más allá de los vientos
Un diluvio de gotas de sudor...de amantes que de amor se mueren
Pero no me pidas que te dé la luna...
No te doy la luna llena porque es la eterna rosa...
 | el ahogado más lindo del mundo |
Gabriel García Márquez
El ahogado mas hermoso del mundo.
Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.
Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y sólo la forma permitía suponer que era el cadáver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora y de lodo.
No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manso y pródigo, y todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando se encontraron el ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos.
Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piltrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesterosa de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.
No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderio ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos dédalos de fantasía, cuando la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró:
—Tiene cara de llamarse Esteban.
Era verdad. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más porfiadas, que eran las más jóvenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusión vana. El lienzo resultó escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su corazón hacían saltar los botones de la camisa. Después de la media noche se adelgazaron los silbidos del viento y el mar cayó en el sopor del miércoles. El silencio acabó con las últimas dudas: era Esteban. Las mujeres que lo habían vestido, las que lo habían peinado, las que le habían cortado las uñas y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasión cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cuánto debió haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal, si hasta después de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travesaños, a permanecer de pie en las visitas sin saber qué hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la dueña de casa buscaba la silla más resistente y le suplicaba muerta de miedo siéntese aquí Esteban, hágame el favor, y él recostado contra las paredes, sonriendo, no se preocupe señora, así estoy bien, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas de tanto repetir lo mismo en todas las visitas, no se preocupe señora, así estoy bien, sólo para no pasar vergüenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le decían no te vayas Esteban, espérate siquiera hasta que hierva el café, eran los mismos que después susurraban ya se fue el bobo grande, qué bueno, ya se fue el tonto hermoso. Esto pensaban las mujeres frente al cadáver un poco antes del amanecer. Más tarde, cuando le taparon la cara con un pañuelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de lágrimas en el corazón. Fue una de las más jóvenes la que empezó a sollozar. Las otras, asentándose entre sí, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras más sollozaban más deseos sentían de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez más Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre más desvalido de la tierra, el más manso y el más servicial, el pobre Esteban. Así que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vacío de júbilo entre las lágrimas.
—¡Bendito sea Dios —suspiraron—: es nuestro!
Los hombres creyeron que aquellos aspavientos no eran más que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo único que querían era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel día árido y sin viento. Improvisaron unas angarillas con restos de trinquetes y botavaras, y las amarraron con carlingas de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara sin tropiezos en los mares más profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como había sucedido con otros cuerpos. Pero mientras más se apresuraban, más cosas se les ocurrían a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones, unas estorbando aquí porque querían ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando allá para abrocharse una pulsera de orientación, y al cabo de tanto quítate de ahí mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto, a los hombres se les subieron al hígado las suspicacias y empezaron a rezongar que con qué objeto tanta ferretería de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas seguían tripotando sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en lágrimas, así que los hombres terminaron por despotricar que de cuándo acá semejante alboroto por un muerto al garete, un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta insolencia, le quitó entonces al cadáver el pañuelo de la cara, y también los hombres se quedaron sin aliento.
Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quizás, hasta ellos se habrían impresionado con su acento de gringo, con su guacamayo en el hombro, con su arcabuz de matar caníbales, pero Esteban solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba tirado como un sábalo, sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas uñas rocallosas que sólo podían cortarse a cuchillo. Bastó con que le quitaran el pañuelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no tenía la culpa de ser tan grande, ni tan pesado ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habría buscado un lugar más discreto para ahogarse, en serio, me hubiera amarrado yo mismo un áncora de galón en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de miércoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquería de fiambre que no tiene nada que ver conmigo. Había tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres más suspicaces, los que sentían amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de soñar con ellos para soñar con los ahogados, hasta ésos, y otros más duros, se estremecieron en los tuétanos con la sinceridad de Esteban.
Fue así como le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado expósito. Algunas mujeres que habían ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no creían lo que les contaban, y éstas se fueron por más flores cuando vieron al muerto, y llevaron más y más, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se podía caminar. A última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, y le eligieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, tíos y primos, así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí. Algunos marineros que oyeron el llanto a distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas fábulas de sirenas. Mientras se dis???ban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracción de siglos que demoró la caída del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesaños, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro ya murió el bobo grande, qué lástima, ya murió el tonto hermoso, porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que los amaneceres de los años venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas: miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.
 | Declaraciones |
Bésame, como si fuéramos a morir mañana,
y te vayas al cielo y yo al infierno,
Abrásame fuerte, como cuando llueve,
y debajo de un paraguas nos vemos obligados a estar apegados de manera culpable.
Abrázame como cuando tengo miedo, tócame como cuando terminamos a propósito solo por
tocarnos con mas desesperación...
Te amo, quiero acostarme contigo.
Con lluvia y con sol, fuera o dentro de casa, con frío o calor, te maldiga o te extrañe,
quiero acostarme denuevo contigo.
Por que pasan los años y tu cuerpo se hace mas y mas mío.
y mis suspiros son mas y mas tuyos...
y la lluvia no es la única que nos moja y nos ama...
Quiero seguir pensandote.
Cuando viajo de vuelta a casa en el bús de siempre... atontada pensando en tu sonrisa una vez mas,
porque me sacas de mí a pesar de los años y las lágrimas,
cuando estas y cuando no,
cuando te veo y cuando te saco de acá.
Por que CONTIGO peco de
PENSAMIENTO por tu cuerpo
PALABRA por tu boca
OBRA por mis noches
Y OMISIÓN por lo que me queda de dama ante la sociedad...
ME VOY DIRECTO AL INFIERNO EN TU BOCA.
Y DECLARO QUE ME QUIERO MORIR DE AMOR.
 | simplemente yo |
aveces en la vida hay que aprender de los errores, latimosamente yo nunca aprendo... vuelvo a caer en lo mismo... yo..no puedo odiar a las personas que me lastiman y eso puede que sea un punto a favor pero tambien uno en contra... porque cada vez que alguien me lastima es como si me aferrara mas a eso... aveces mis amigos me insultan porque yo suelo jugar con los hombres pero cuando ellos juegan conmigo nadie dice nada y nadie me consuela...
 | LA REALIDAD.... |
KE TRISTE ES VER KE LA NOCHE SOLO DEJA PENSAMIENTOS DE ENVIDIA...
ESPERANDO UNA SEÑAL KE NUNCA LLEGO...
YA ME DI CUENTA, ES TAN DIFISIL ASEPTARLO...
EL DOLOR DE TENER KE FINGIR...
Y DARME CUENTA KE NI UN POCO ME ASERCO A TUS SUEÑOS...
ESTE; AHORA SOY...
EL KE DE DIA SUEÑA...
Y KE TODOS PREGUNTAN, KE LE PASA??
JA! IO SOLO RESPONDO CON SILENCIO...
ASI SOY, ASI ESTOY...
SALI BUSCANDO DISTRAER MI MI ALMA, JA!
TODO FUE OBSCURIDAD, MUSICA DEPRESIBA...
LA RESIGNACION LO ES TODO, EL DOLOR AGUDO...
TENIA LA ESPERANZA DE ENCONTRAR UN DETALLE...
DE TAJO SE CORTA TODO, MAÑANA SERE EL MISMO FANTASMA INTENTANDO APARENTAR LO KE IO NO CREO...
LA ENVIDIA ES SUFISIENTE CASTIGO...
LA PUEDO SENTIR, LO KE NADIE APRECIA SUFISIENTE, LO KE YO NO HE SABIDO GANARME...
AHORA SI YA PERDI CUALQUIER ESPERANZA...
ME ESPERAN DIAS DE PERDICION, SON TRES°!
TE SIGO EXTRAÑANDO IGUAL!!!
YA ME PERDI...
YA NO TENGO NADA, SOY SORDO A CUALQUIER GUIÑO DE CALOR...
COMO NO PUEDEN DARSE CUENTA???
ESCOJO KEDARME AQUI!
YA TENGO MI CUERPO A LA MITAD...
SOLO TENGO KE ESPERAR KE MI CUERPO SE CANSE...
KE EL TIEMPO TERMINE...
ASI! YA NI SIQUIERA TENGO KE TORTURARME...
YA NO VOY A BUSCARTE MAS...
EL AIRE LIBRE, LA OBSCURIDA, LA SOLEDAD, ALEJADO DE TODO ME PUDO HACER SENTIR LO KE VALGO EN ESTE ESTADO...
SOY MI PROPIO ASESINO! EL KE BARRE CON TODO...
EL KE ABURRE CON EL SILENCIO...
Y AUN ASI HAY QUIEN ESTA PEOR...
TRATAN DE ENGAÑARME, SE LOS AGRADESCO DE CORAZON...
YA SE KE NO SOY NI LA MITAD DE LO KE UNA VEZ FUI, ASI!
Y LO PEOR ES KE ME KEDA EL REMORDIMIENTO DE MIS DEUDAS,,,
NO PUEDO SOLO ESCAPAR...
EN MI VIDA TODO ES ASI DE CORRUPTO, MI VIDA,,,
Y NO TENGO SUEÑO...
LA VIDA ES ASI, MATANDO LAS POCAS DE UN CORAZON...
EL ALMA SE ACOSTUMBRA A SENTIR, Y IO NO PUEDO...
MI TRAGO KE AMARGA MI VIDA...
PERO SIGO AFERRADO A BUSCAR SENTIR...
LA PRISA POR VOLVER DE NADA SIRVIO...
AHORA TODO DA VUELTAS...
SIENTO COMO ESTA ATRAS DE MI...
SOLO ESPERA KE DE EL PASO FINAL, Y LO SIGO DESPRESIANDO...
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RIVER
Añadido 08/01/2008 14:18:09
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 | RIVER |
HOLA A TODOS