Todavía
vale la palabra familia y más que eso, todavía la familia vale más,
porque a partir de ella hemos sido formados.
El calor
del hogar, el tiempo que pasamos junto a nuestros seres queridos son
esos tiempos que nos forman, que nos dejan huellas, aún cuando el tiempo
pase y sean otras cosas que nos vuelvan a formar o deformar, lo que se
aprende en la familia no se pierde más.