 | El último ángel |
Cuando el ángel se encontró frente a frente con su superior, le imploró que le diera libertad de bajar a la tierra y recorrer el mundo libremente, argumentando que ya muchos otros ángeles lo habían hecho antes. Ese era el principal problema que el primer ángel que había bajado se había convertido en el príncipe de las tinieblas, o al menos eso le habían dicho, porque allá hay muchas cosas de las que podrías arrepentirte; pero eso es lo que el ángel quería experimentar, las cosas de ahí abajo, tener la libertad de decir que es bueno o que es malo para él, al fin y al cabo es él y nadie mas quién sufriría las consecuencias. Así que después de varios años de intentos por fin se le dio el permiso y bajó, primero no encontró mucha diferencia, aire, nubes, fuego, cosas que en su mundo también había, pero también había criaturas de singular extrañeza, empezando por los humanos claro, pero un ángel, al momento de llegar a este mundo, conserva una visión singular, un ángel puede ver criaturas invisibles para los humanos, él podía ver magia, criaturas que solo existen en mitos o en libros de ficción, las cosas como en verdad son, no como queremos los humanos que sean. El ángel se asombraba de lo ciegos que querían ser lo humanos, porque no eran, ellos escogían ese camino, el de no ver, para tenerlo todo controlado, para encuadrar todo en leyes, y si algo se les escapaba de las leyes, mejor negar su existencia, aunque sea tan obvio que ahí está, pero todavía existen seres que se niegan a pasar por alto a estas cosas, seres que desde todos los tiempos se les ha llamado locos hechiceros, personas que siempre han sabido que hay algo mas allá, y que no solo lo saben, lo buscan, personas que no se conforman con lo que les dicen que hay, sino que van mas allá y lo averiguan. Pero esas personas, se están extinguiendo, y no hay nada que un ángel pudiera hacer para evitarlo, a menos que pudiera enseñar ese mundo que hay, hacerlo tan evidente que nunca mas pasara desapercibido. Así que empezó a enseñar la verdad, dejó en libertad la consciencia humana, divulgó las fuentes de sabiduría, de placer, de redención y todo en cuanto pudo, y después de haber sido un predicador de la verdad, y después de haber entendido que era lo que realmente significaba la verdad, entendió que en su camino una vía había sido bloqueada, así que cuando había estado lo suficiente en este mundo, subió pero no a su mismo lugar de origen, sino que fue en la dirección opuesta, con el ángel que por vez primera había predicado la verdad, con el primer ángel que había bajado a la tierra y había abierto los ojos de nosotros los ciegos.