
Soy un sueño depositado en una cajita de cristal, delicada, frágil, con seguro de vida ante
cualquier fenómeno que contra ella pudiera atentar.
Si, es una cajita aromatizada para que cuando deambulara causara sensación y despertara esos deseos de tenerla sabiendo que
era imposible.
Muchas manos fantasmas tuvieron la dicha de darle un roce sin causarle emoción alguna; los
rayos del sol estuvieron ansiosos de penetrarla con su intensidad, pero su intento fue fallido.
Es increíble que un simple
mortal fuera capaz de acariciarla con tanta ternura deseando abrirla y poder palpar esos sueños que estaban seguros ante el mundo, sin tener la llave maestra, lo hiciste para bendecirte con su luz, aquella
luz que te llegó a extasiar.
Aquel amante mortal supo explorarla con sutil fragilidad, amor, ternura, pasión y deseo. La tuvo entre sus manos, la beso, derramó sobre ella su miel con sabor a gloria.
La cajita se abrió como por arte de magia, se dejó querer, se sintió segura de jamás caer, de jamás quebrarse y opacarse. Aquel mortal, tú, con armadura frágil pero blindada, en ti me deposito, yo... un sueño.